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5 tendencias de comunicación interna para enamorar a sus colaboradores

Los colaboradores están repensando la forma en que eligen sus lugares de trabajo y encuentran realización profesional y personal. No son solo los beneficios, los salarios o las políticas lo que les interesa, sino también la cultura del lugar de trabajo.

Hoy, día del amor y la amistad, es una fecha propicia para pensar cómo está utilizando su comunicación interna para fortalecer la relación que su empresa y marca tienen con sus colaboradores.

Dentro de los grandes cambios que enfrentamos, por ejemplo, en el vecino del norte luego de la ‘gran renuncia’ — tanto los comunicadores como los líderes– deben pensar ahora en la ‘gran realización’, es decir, como los colaboradores están repensando la forma en que eligen sus lugares de trabajo y encuentran realización profesional y personal.

No son solo los beneficios, los salarios o las políticas lo que les interesa, sino también la cultura del lugar de trabajo. Las personas tratan de hacer lo correcto, ser parte de una comunidad que se preocupa, una organización que es socialmente consciente y tiene una cultura laboral que respeta a la comunidad y el planeta.

Un estudio realizado por The Society for Human Resource Management descubrió que “casi 1 de cada 5 trabajadores estadounidenses han dejado un trabajo en los últimos cinco años debido a la mala cultura de la empresa, lo que resultó en una pérdida estimada de $ 223 mil millones para las empresas durante ese tiempo”.

Este fenómeno de rotación del personal no es nuevo ni ajeno a nuestra realidad costarricense, la pregunta siempre ha sido inquietud para los encargados de retener el talento humano en las organizaciones.

Hoy los empleados tienen una voz más importante en los temas que importan. La relación empleado-empleador ha ido evolucionando de un escenario reactivo a uno con equidad y propiedad para ambas partes.

Esta nueva realidad requerirá una evolución en la forma en la que las organizaciones remodelan sus culturas y realizan la comunicación interna con los empleados para crear un éxito compartido en el futuro.

Para los comunicadores y líderes internos, el monitoreo, la evaluación y la participación serán las necesidades principales a medida que cambien las expectativas en el lugar de trabajo.

De seguido 5 tendencias que pueden cambiar potencialmente la forma en que los comunicadores y líderes impulsan la conexión, la comunidad y la atención en el lugar de trabajo y más allá:

Comunicar con propósito

Es lo más importante. Esto va más allá de lo que las empresas quieren lograr. Se trata de lo que el personal y las comunidades esperan de las organizaciones más allá de las ganancias. Los colaboradores exigen acciones con propósito.

Las marcas de alto crecimiento creen en usar el propósito para guiar la toma de decisiones de los empleados, mientras que se buscará a los “directores de propósito”.  Las organizaciones que vinculen sus prácticas y políticas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y se comprometan con cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza construirán reputación y serán percibidas positivamente.

Aunque un mayor número de organizaciones comunican y explican cada vez más sus propuestas de valor al personal, el enfoque tradicional debe actualizarse para convertirse en marcas más humanas, que valoren a los colaboradores más allá del trabajo. Quienes no lo hagan, y sigan en una actitud de marcas egocéntricas tendrán un futuro poco prometedor.

Comunicación con liderazgo

Con cambios turbulentos en el trabajo y la pandemia de COVID-19 todavía en curso, ya las directrices de arriba hacia abajo y las estructuras burocráticas están obsoletas. Ahora se espera y se necesita que todos sean líderes, sin importar su posición dentro de la organización; asimismo, las jefaturas tienen mayores expectativas de comunicar y compartir con más frecuencia sus perspectivas con todas las partes interesadas. 

Es vital cerrar la brecha entre decir y hacer

Los comunicadores deben reconocer que la confianza entre los líderes se está hundiendo. Esta realidad afecta la forma en que los empleados reciben y perciben sus mensajes compartidos. Un estudio de cultura laboral encontró que mientras el 66% de los gerentes escuchan al personal, solo el 43% toma medidas afirmativas.

Asimismo, mientras que el 75% de los líderes cree que considera las perspectivas de los empleados al tomar decisiones, solo el 47% de los empleados está de acuerdo en que esto es así.

La gestión de experiencias individualizadas se convierte en una prioridad

Con el creciente individualismo en todo el mundo (el ‘yo’ sobre el ‘nosotros’), se espera que los comunicadores y los líderes personalicen la información, es decir, que creen mensajes estratégicos para satisfacer las necesidades individuales.

Las leyes que protegen el “derecho a la desconexión” de los empleados les otorgan mayor flexibilidad y libertad. Además, la diversidad seguirá siendo un área clave de enfoque para las organizaciones a medida que contratan a los mejores talentos. Esto requerirá que las organizaciones enfaticen la comunicación auténtica y empática relacionada con este aspecto importante en el lugar de trabajo.

La comunicación basada en datos

Con la creciente incertidumbre en el panorama geopolítico, los líderes y comunicadores deberán tomar decisiones centradas en los datos. La mayoría de los datos (entre el 60 y el 73 %) dentro de las organizaciones no se utilizan.

Del mismo modo, los líderes luchan por dar sentido a los datos que han recopilado. Un estudio de KPMG indicó que muchos líderes (75%) experimentan cierto nivel de dificultad al tomar decisiones con los datos que tienen.

Del mismo modo, se espera que los comunicadores aprendan e implementen intervenciones basadas en la ciencia del comportamiento a medida que aumente la resistencia al cambio dentro de las organizaciones y se navegue por la coordinación de equipos a distancia por el teletrabajo.

Recordemos que “la cultura se desayuna a la estrategia”. Sin políticas claras de liderazgo y de comunicación será mucho más complicado para las organizaciones implementar los grandes cambios –vitales– para mantener a las marcas y a las empresas vigentes en un mundo volátil, incierto, cambiante y ambiguo.